lunes, 18 de agosto de 2008

Dejarte ir


Siento más frío en este invierno que en cualquier otro.
De forma suave y dolorosa se desprende de mí algo que me abrigaba. Algo que entibiaba dulcemente mis labios, mis manos, mi piel... A veces supo dejar un sabor agridulce, a veces solo dulce. Pero últimamente, la mayoría de las veces, solo amargo. Sin embargo no me puedo desprender de la dulzura de ese sabor. Quisiera retenerlo a pesar del dolor. Quisiera poder mantenerlo siempre conmigo, quisiera no perderlo. Quisiera tantas cosas... Pero siento que ya no puedo, ya no soy...
¿Cómo mantener a mi lado algo que no me pertenece, algo que nunca me perteneció?
Mientras pequeñas lágrimas brotan desde mi más profunda tristeza, siento que la angustia me ahoga. Tengo que dejarte ir... Dejarte ir sin pesar... Atesorando todos los mágicos instantes, que con solo pensarlos vuelven a hacerme sonreir.